Repuntan las iniciativas para recuperar tradiciones de preservación y conservación de bosques

Los bosques son ecosistemas complejos donde conviven plantas, animales, hongos y microorganismos, entre otros, que guardan buena parte de la biodiversidad del planeta y cumplen varias funciones ecológicas, sociales y económicas.

Los bosques tropicales (albergan más de la mitad de las especies animales y vegetales que se conocen) y los bosques boreales (ocupan el cinturón superior del hemisferio norte, desde Alaska hasta Rusia) representan las áreas boscosas más importantes del planeta. Una relación con el bosque es sostenible si permite que continúe cumpliendo todas las funciones ecológicas, sociales y económicas a largo plazo que evitan la degradación y la pérdida de calidad. Los bosques juegan un papel en todas las sociedades, por este motivo a menudo representan un papel de reserva del territorio en función del terreno que se destina al urbanismo, la agricultura u otras intervenciones humanas.

Dicho esto, no es extraño que cada vez surjan más iniciativas en todo el mundo para recuperar los bosques. Algunas de estas iniciativas consideran que la clave de la todo ello pasa por recuperar tradiciones y concienciar de la importancia del entorno forestal. Por ejemplo, en Nueva Zelanda, el gobierno ha decidido colaborar con la comunidad Maorí para evaluar el estado de los bosques en la zona de Tuawhenua, un espacio natural que desde hace centenares de años pertenece a los indígenas maorís de la comunidad Te Urewera.

Según la entidad ‘Focusing in Wildlife’ la zona de Te Urewera es de las últimas zonas indígenas de la isla norte de Nueva Zelanda, que no se convirtió en parque nacional hasta finales del siglo XX, después de la colonización británica. Aun así, gran parte de los indígenas retuvieron sus tierras y actualmente las gestionan de manera sostenible bajo el fondo Tuhoe Tuawhenua. Esta entidad mantiene el espacio natural siguiendo criterios económicos y educativos sostenibles y manteniendo las tradiciones de la comunidad.

El ente indígena manifiesta que con el paso del tiempo se ha perdido la relación de muchas comunidades con el bosque, un hecho que también se ha visto agravado por la entrada de compañías que han alterado los ecosistemas naturales. Por este motivo, el Departamento de Conservación del estado neozelandés ha empezado a integrar el conocimiento de los colectivos indígenas para detectar la degradación de los espacios naturales. Una de las medidas pasa por la observación y el control del número de pájaros de varias especies, puesto que los maorís consideran que la disminución o aumento desmesurado de estas es un indicativo del estado de salud de los bosques. La medida, pero, lucha contra el paso del tiempo y la modernización, puesto que cada vez hay menos indígenas y se va perdiendo el conocimiento.

En Cataluña el Proyecto Bosques de Montaña, con el apoyo de la entidad suiza Bergwald Projekt, organiza estancias de voluntariado al bosque para adultos. El objetivo del ente consiste en concienciar a la población de la importancia de los bosques y del mantenimiento que necesitan. El proyecto trabaja con las entidades locales y los propietarios de los bosques para realizar tareas de recuperación y apertura de caminos forestales, mejora del hábitat de los bosques y construcciones de madera aplicando técnicas de bioingeniería, entre otros.

Finalmente, internet también ofrece la posibilidad de colaborar. El portal Ecosia permite buscar información y a la vez ayudar a la reforestación, puesto que la empresa dona el 80% de los beneficios a organizaciones que se dedican a replantar árboles. Actualmente ya han replantado más de 46 millones de árboles en varios países del mundo. En España colaboran con la asociación AlvelAl que trabaja por la restauración del paisaje a la zona de Granada, Jaén y Murcia.

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